martes, 26 de julio de 2011

13º ENSAYO: Carrerilla, dudar... volar

Hoy se ensaya de noche. Siempre pensé que en la noche era el mejor momento para ensayar... Siempre hasta hace algún tiempo. Ahora me parece una extraña situación esta que nos abriga. Hoy comienza los ensayos con nosotros Grimanesa. La esperábamos como agua de mayo y llega como siempre, apoyada en los talones de la decisión sin vuelta atrás. Ni Aquiles se hubiese sentido más exultante que nosotros en este momento en el que un nuevo miembro nos ayuda a seguir renaciendo... De eso se trata en cada ensayo...
La lectura comienza con el típico vértigo que nos hace alejar la primera parada en el texto, so pretexto de la primera corrección. Por defecto o por virtud, suelo hacerla bien entrada la lectura, salvo que el comienzo sea catastrófico.... El mar de dudas se cierne sobre nosotros, tras cada lectura de un verso. Ni si quiera los que ya somos veteranos en la lectura de estos textos conocidos, escapamos al patinazo iniciático..
La lectura avanza con una impostación distinta a la vivida hasta ahora. Es evidente que nos veremos todos afectados con el cambio. Me gusta el riesgo, he de reconocerlo.
Casi sin esperarlo, fluimos y navegamos entre líneas que parecen llegarnos por primera vez.
Que extraño se me hace leer texto que hasta hoy consideraba de otros y que raro no leer texto por los que sentía un sentido de pertenencia absurdo. "Mañana de Domingo" de Prevert... Me robaron al francés con el que me sentía muy cómodo en el final, cuando a modo de noticiero diario, narraba el suceso del asesinato a puertas de una croisantería...
!Que putada¡ me lo robaron... Aunque he de reconocer por otra parte, que esta otra narración tiene una sonoridad y una planta con cierta alegría que no le daba yo. Confirmo pues que la elección y la nueva distribución, no fue mala....
Lo peor de todo, es que hay cosas superadas que tengo que volver a explicar, como es lo lógico. Planteamientos y lecturas compartidas que parvulariamente vuelven a pedirme responsabilidades por la dirección que decidí dar al texto. Las doy de manera sucinta... Las darán con más carga de profundidad en futuros ensayos... Las disfrutarán cuando como cuando Tomás dudó de Jesús: “Acerca tu dedo: aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en la herida de mi costado, y no seas incrédulo sino creyente” (Jn 20, 27).
Es el incipiente trabajo de un Mesías cuyo objetivo final es dirigir.....

No hay comentarios:

Publicar un comentario